NO TIENES POR QUÉ EMPRENDER A CIEGAS.

Hazlo desde donde quieras, escalando tus ingresos

y conquistando tu tiempo.

Suscríbete a esta Newsletter para aprender cómo hacerlo.

Sobre tu privacidad:

Información sobre el tratamiento de datos personales:

Responsable: Carlos Gil Camarinha Martínez. Finalidad: enviar boletines con información, novedades, promoción de productos y/o servicios propios o de terceros afiliados. Legitimación: Consentimiento. Destinatarios: systeme.io (con servidores en Irlanda). Duración: hasta que te des de baja ó 12 meses luego del último mensaje enviado. Derechos: acceso, rectificación, cancelación, oposición, y cualquier otro especificado en lapolítica de privacidad. Para más información por favor visita la política de privacidad.

¿Y las ventas pa' cuándo?

Las facturas no se pagan con likes papá.

Seguro has escuchado mil veces que tienes que:

  • agregar valor,

  • dar lo mejor de ti gratis,

  • crear comunidad antes de vender, etc.

Y sí, quienes lo dicen, en parte tienen razón.

Pero llega un punto en que uno se cuestiona con toda honestidad:

"Vale, mucho valor, mucha comunidad… ¿y las ventas pa’ cuándo?"

Tal como te dije, las facturas no se pagan con likes, ni con los comentarios que te deje la gente agradeciendo tu contenido gratuito.

Es que caemos en una especie de trampa porque nos han dicho tantas veces que hay que dar, dar y dar, que hasta empezamos a sentirnos culpables por el sólo hecho de querer considerar vender.

Pensamos que si no hemos construido una comunidad de 100.000 seguidores o regalado el equivalente a una maestría completa, no tenemos "derecho" a ofrecer algo de pago.

Esto lleva a muchos emprendedores, especialmente a los que tenemos este genuino deseo de servir (como tú y como yo), a un punto de desgaste o, peor aún, a abandonar nuestro proyecto porque simplemente no es sostenible.

Te pongo un ejemplo…

Imagina que abres una frutería y para agregar valor y crear comunidad, decides empezar a dar muestras gratis. Un mango por aquí, una manzana por allá.

La gente prueba, ve que la fruta es buena. Todo bien.

Pero, ¿qué pasaría si como dueño de la frutería, en tu afán de agregar valor, decidieras regalar una cesta de frutas a cada persona que entra, todos los días, durante meses, esperando a que algún día alguien decida comprarte algo por pura gratitud?

Pues, tu frutería quiebra.

Por más valor que hayas entregado, por más comunidad de gente agradecida que tengas comiendo fruta gratis, si no hay ventas, no hay negocio.

Y me dirás:

"Bueno Carlos, pero la ventaja de los productos digitales es que no es un inventario que se acabe".

Correcto, pero el "tiempo y energía" que dedicas a crear una cartera de recursos ilimitados gratuitos, sí que lo gastas, sobretodo si no tienes una estrategia.

Lo que lleva a preguntarse:

¿Cuánta fruta gratis vas a dar y con qué intención?

¿Significa esto que no hay que dar valor? ¡Pues no!

Pero al mismo tiempo que estás dando valor, hay que saber dejar a la gente con ganas de más.

Y en ese punto, es totalmente legítimo y necesario que tengas algo que vender para poder ir sustentando tu emprendimiento y obtener ingresos que te permitan, como es justo, pagar tus facturas.

Te preguntarás:

"Carlos, pero ¿qué puedo vender si apenas estoy comenzando o considerando hacerlo y no tengo nada que ofrecer?."

Pues, haciendo clic aquí tienes una de las tantas opciones que hay, porque no quiero que te distraigas con "las 50 formas de ganar dinero en línea"; y que a la vez te enseñará a cómo arrancar tu emprendimiento digital para comenzar a ganar dinero lo más pronto posible, sin distracciones y sin parálisis por análisis.

Entonces, ¿la estrategia cuál es?

Das obviamente algo gratis que responda o dé solución a un problema específico que esté buscando la persona a la cual te diriges, con el objetivo de ofrecerle esa opción de pago y decida si le conviene o no, más allá de cuánta comunidad tengas o de si estás empezando de cero.

Lo que no es una estrategia es la de esperar y esperar antes de intentar vender una solución, en caso de que ya tengas una, que sabes que genuinamente puede ayudar a resolver el problema de la persona que te está viendo.

Por otra parte, muchos dicen que primero tienes que ser una autoridad antes de vender cualquier cosa.

Y esto hace que a muchos que tienen un deseo intenso y honesto de emprender para servir a las personas que están allá afuera, como seguro es tu caso, porque como resultado de tu trabajo quieres proveer un mejor futuro para ti y para tu familia, te salte tu síndrome del impostor y te quedes nuevamente metido en el laberinto de seguir consumiendo más y más información sin ponerte en la acción que sí necesitas para irte convirtiendo en tal autoridad y así poder lograr ese objetivo precioso y admirable que tienes de construir un mejor futuro para los tuyos.

Además, si una de las formas de crear autoridad es teniendo resultados, ¿cómo lo vas a lograr si no tienes nada con lo cual comenzar a obtener ingresos desde hoy?

Salvo que tu misión sea puramente altruista y todo bien con ello.

Pero de no ser así, no hay nada que te robe más autoridad que cuando estás emprendiendo y tu negocio no se sustenta.

Cuando te enfocas en dar tanto valor sin dejar a la gente con ganas de más porque le diste todo y sin tener una solución que vender, creas una comunidad de personas que te siguen porque se lo das todo gratis.

Y a veces es tan delicado que cuando les propones una solución de pago que de verdad les puede ayudar a resolver un problema específico, se ofenden y se van.

No se trata de regalar la tienda hasta que te quedes sin inventario.

Se trata de usar el valor gratuito de forma inteligente para educar, atraer y sí, cualificar a tus potenciales clientes para una venta que beneficie a ambas partes.

Y esto, lo podrás aprender con la opción que te dejo en el enlace al final de esta carta, a través de la cual también te podrás suscribir a mi newsletter.

Así que, agrega valor, pero con estrategia.

Porque la comunidad se construye con valor pero también con transacciones honestas que permitan que tu proyecto siga adelante y para poder seguir sirviendo a más personas.

No hay nada malo en vender.

Es necesario y es un intercambio justo, que te llevará a no cometer el grave error que cometí yo durante años, que si tú la estás haciendo, pudieras estar dejando sobre la mesa miles de euros, en el que habiendo construido un canal con más de 51 mil suscriptores en el nicho de relaciones de pareja, me llevó a casi abandonarlo y desistir del emprendimiento digital, y que te lo explico en esta carta:

Éste error te hará PERDER DINERO.

Carlos.


Si estás listo para comenzar tu emprendimiento en línea o ya lo estás haciendo pero andas a ciegas, aquí te puedo ayudar:

¿Harto de Emprender a Ciegas y NO llegar a Fin de Mes?